La primera que se encuentra uno al llegar al municipio de Budia por la carretera de Pastrana, una vez que empiezas a bajar hacia el barranco de la Vega, es precisamente este manantial denominado "fuente Mauricio" que tiene un sencillo caño y un clásico pilón.
Llegas a esta fuente, una vez pasado el desvío a Berninches y al Olivar, habiendo dejado descansar a los extensos sembrados de cereal junto a la interminable y preciosa "Galiana".
Te la encuentras enseguida, una vez que tomas la "cuarta curva" al empezar a descender la cuesta.
Hay una pequeña desviación en la carretera para poder entrar con comodidad los coches y no tener que estorbar el paso de los coches; por lo que podéis hacer una parada sin ningún problema y divisar desde allí, frente a este manantial, la torre de la ermita del Peral en el monte de enfrente.
Hoy en día, a este nacimiento se le sigue conociendo a este humedal por el curioso nombre “Fuente Mauricio”, y además sin cansancio ni agotamiento sigue soltando todavía un pequeño y cantarín hilo de agua fresca, que se duerme un instante en su gastado pilón para bajar luego muy pronto a correr por el arroyo junto a otras muchas fuentes hermanas que pueblan este pequeño valle en la vega de Budia, como son las del “Peral”, “Pilarejo”, “Líneas”, “Vivero”, “la Salud ”, “Panaderos”, … y muchas otras que después de permitir llenar el buche a los alcarreños de estos lares ribereños del Tajo, empapando al tiempo sus huertas, llenando sus abrevaderos, lavaderos y dejando en este caso al precioso pueblo de Budia dormir fresquito en su ladera, mientras siguen aumentando el caudal del arroyo de la Vega otros humedales hasta llegar a Durón que agotado de su recorrer su sendas, consigue verter su sangre finalmente en el embalse de Entrepeñas donde se arropa y acuna ese enorme y precioso río llamado Tajo.
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