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borrico

Al asno se le denomina también pollino, borrico, burro o jumento (Equus asinus). Es un mamífero cuadrúpedo doméstico más pequeño que el caballo de la familia de los équidos, con grandes orejas, cola larga y pelo áspero y grisáceo; Los ancestros salvajes del burro son africanos. El hombre por ser muy resistentes los ha utilizado como animales de carga y como cabalgadura desde tiempo inmemorial.

La palabra burro es un derivado regresivo del latín tardío burricus que significaba "caballo pequeño"; caballus era un caballo castrado usado para tirar o cargar.
Hay varias especies y subespecies similares de asnos salvajes, como el asno salvaje africano (Equus africanus), el onagro (Equus hemionus), el kiang Equus kiang, el khur Equus hemionus khur o el kulán Equus hemionus hemionus, entre otras.

Es frecuente que el burro sea considerado una subespecie del asno salvaje africano, con el nombre de Equus africanus asinus, aunque la tendencia actual es a separarlo en una especie propia (Equus asinus).


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El Burro
(Porque el hombre se alza en su soberbia,
y se cree tan libre
como el pollino del asno montés.
JOB, Cap. II, vers. 12.)


En los tiempos de Job el pacienzudo
era tenido el burro en gran valía;
para probarlo al mismo Job acudo,
que en esos tiempos criticar solía
al hombre presuntuoso, torpe y rudo
que libre como el burro se creía,
como si el burro nada menos fuera
que un ciudadano inglés de nuestra era.

Mas 'témpora mutantur' tu destino
¡Cuán diferente es hoy de lo que fue!
Cuando acaso te encuentro en un camino
cargado con dos tercios de café,
bailando al son de un palo el torbellino,
no pudiendo tenerte más en pie,
viene el recuerdo triste a mi memoria
de aquellos tiempos de tu antigua gloria.

Los hombres de este mundo son ingratos,
el hombre es de perverso natural;
esa invención que llaman 'garabatos'
es invención infame, criminal;
¡Cuántos te proporciona malos ratos
el hombre vil con su invención fatal!
Por eso, aunque de horror me despeluzno,
disculpo tu fatídico rebuzno.

No puedo menos que fruncir las cejas,
llenándome de justa indignación,
cuando te veo sin rabo y sin orejas
tirando de un pesado carretón;
al ver que tú, infeliz, nunca te quejas
ni quieres sacudir tu humillación;
al mirarte sufrir, noble pollino,
con el digno valor de un granadino.

Hay veces que al mirar tu desventura,
al mirar esas tuertas angarillas
lastimar ¡oh, dolor! la matadura
que te hicieron sangrienta en las cosillas,
mil lágrimas yo siento de amargura
rodar quemantes por mis dos mejillas...
Sí, lloro al ver que hay hombre a quien se ocurra
tratar al burro así, y así a la burra.

¿Quien habrá que hondamente no se duela
al ver de Cartagena el cruel zambote
añadirse a la carga de panela
-de sobornal a guisa- echarle al trote,
entonando su torpe cantinela,
los pies cruzando, ¡oh burro! en tu cogote?
Semejante espectáculo, a Nerón
ablandara sin duda el corazón.

Dichosamente te dotó natura
de una noche cachaza, burro amigo;
con ella de tu suerte la amargura,
de tu destino bárbaro, enemigo,
sufres con tanta calma... mas, ¿qué digo?
Para los golpes: tu existencia dura...
¿Hallarte un parecido? ¡Intento vano!
¿Más sufrido que tú? ¡Ni un espartano!

Si ingrato el hombre y bárbaro no fuera,
premiar supiera ¡oh burro!, tus servicios:
si en mi mano tu suerte ¡ay! estuviera,
te colmara de honor y beneficios.
Y si un instante dictador me viera,
aun a costa de ingentes sacrificios
en cada plaza mandaría al momento
al burro levantar un monumento.

¡Pobre pollino! Si el americano
pensara que sin ti nada sería...
Si no hubieras pasado el oceano
para venir aquí, ¿quien serviría
en tu lugar al vil, rústico insano
que a palos, con crueldad, torpe te guía?
Si por el burro bienhechor no fuera,
¿tendríamos mulas para andar siquiera?

De paz emblema el burro - no de guerra-
¡El burro! ¡El burro! ¡Oh bella patria mía!
Si grandes almas hay en esta tierra,
si hay aquí quien aprecie la hidalguía
y las virtudes cívicas que encierra
en sí el noble animal, haced que un ida
se tribute homenaje a su virtud,
y una estatua le alzad en gratitud.


Un burro macho puede ser cruzado con una yegua y producir una mula (mulo si es macho), y un caballo macho puede ser cruzado con una burra y producir un burdégano.

Los mulos son extraordinariamente dóciles, fuertes y resistentes (al contrario que las mulas, que generalmente son intratables) por lo que se consideran unos animales particularmente valiosos a la hora de llevar cargas pesadas durante largas distancias, sobre todo en terrenos montañosos y desérticos; antiguamente solían transportar el agua usada por el servicio de bomberos para apagar los incendios, ya que su desarrollado sentido de la obediencia prevalece incluso sobre el miedo natural al fuego; a esta característica de ser más resistentes que sus progenitores, los cuales son en este caso especies distintas, se la denomina vigor híbrido.

Los burdéganos, en cambio, son bastante pequeños y débiles. Aunque menos comunes, también se han conseguido híbridos de asnos domésticos y varias especies de cebras, conocidos como ceburros o cebrasnos. Todos estos híbridos son estériles, ya que las especies del género Equus tienen diferente número de cromosomas. Así, los caballos, que tienen 64 cromosomas, y los burros, que tienen 62, producen crías con 63 cromosomas.

Los burros tienen una larga reputación por su terquedad, pero esto se debe a la mala interpretación de algunas personas de su instinto de conservación altamente desarrollado. Es difícil forzar a un burro a hacer algo que contradice sus propios intereses. Son animales inteligentes, cautelosos, amistosos, juguetones e interesados en aprender. Una vez que se haya ganado su confianza pueden ser buenos compañeros en trabajo y recreación; por esta razón ahora son comúnmente conservados como mascotas en algunos países, en donde su uso como animales de carga ha desaparecido. También son populares por pasear niños en algunos lugares turísticos y de recreación.


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El Burro Flautista
de Tomas de Iriarte

Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.
Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.
Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.
Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.
En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.
«¡Oh!», dijo el borrico,
«¡qué bien sé tocar!
¡y dirán que es mala
la música asnal!».
Sin reglas del arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.

En países prósperos el bienestar de los burros, tanto en su casa como en el exterior, se ha vuelto recientemente una preocupación y se han instalado algunos santuarios para burros veteranos.

El burro fue símbolo del dios griego Dionisio. Hay numerosas referencias al burro en la Biblia Hebrea. En el Nuevo Testamento , se menciona a un asno y a una vaca como los habitantes del pesebre donde naciera Jesús de Nazareth . En Roma antigua, el asno, por las dimensiones de su falo, estaba consagrado a Príapo a quien era ofrecido en sacrificio, desde que este dios había matado uno en la expedición de Baco a las Indias por haber tenido la insolencia de disputarle el premio de la fuerza.

Los asnos se dividen en dos grupos principales: el primero está representado por el asno salvaje africano, del cual se supone que desciende el asno doméstico, y el segundo lo constituye el asno salvaje de Asia. El asno salvaje africano mide aproximadamente 1,25 m a la altura de la cruz. Tiene las orejas muy largas, el pelaje es gris y el hocico y las partes inferiores son blancas; además, tiene una crin de pelo corto y erecto en el cuello. La cola termina en un mechón de pelos más o menos largos. Vive tanto en zonas de montaña como en llanuras herbáceas y su alimentación consiste en materia vegetal.


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Son animales solitarios o viven formando rebaños pequeños de diez o veinte individuos. El asno es relativamente ágil y muy seguro cuando camina por zonas escarpadas y de difícil tránsito, lo que lo convierte en el colaborador ideal del ser humano en estos lugares. Parece ser que el asno fue domesticado por los egipcios en el año 4000 a.C. Es más longevo que el caballo, pues vive entre 25 y 50 años. El asno salvaje africano puede alcanzar velocidades de hasta 50 km/h.

Los asnos salvajes asiáticos, también llamados hemiones, viven en las zonas semidesérticas y esteparias de Asia. Son algo mayores que la especie africana y de orejas más pequeñas. El pelaje suele ser pardo-rojizo, pero también hay individuos amarillentos o grises. Alcanzan una velocidad de 70 km/h y son animales de gran resistencia, pues son capaces de mantener un paso de unos 24 km/h durante 2 horas. Aunque viven en zonas áridas, dependen mucho del agua para sobrevivir y nunca están demasiado lejos de ella. Viven en manadas pequeñas (ocho o doce individuos), que están lideradas por un macho dominante. Tras un periodo de gestación de entre once y doce meses, la hembra pare, un año sí y otro no, un único potro. En ambas especies, la época reproductora tiene lugar durante la estación de las lluvias.

EL BURRO Y LA ESCUELA
Gloria Fuertes

Una y una, dos;
dos y una, seis;
el pobre burrito
contaba al revés.

-¡No se lo sabe!
-¡Sí me lo sé!
-¡Usted nunca estudia!
-¡Dígame por qué!
Cuando voy a casa
no puedo estudiar.

Mi amo es muy pobre,
hay que trabajar.
Trabajo en la mina
todo el santo día.

¡No me llame burro,
profesora mía!


Se distinguen cuatro subespecies de asnos asiáticos o hemiones: el onagro de Persia, el kiang del Tíbet, el khur o ghorkar del noroeste de la India y el kulán o chigetai de Mongolia. Algunos autores consideran a todas estas variedades como especies separadas.

El asno salvaje se caza por su carne y por su piel, que se utiliza para fabricar un tipo de cuero especial. Se ha estimado que sólo quedan unos 3.000 individuos de asno salvaje africano, mientras que del asiático sólo hay algunas manadas salvajes que forman un total de unos 1.000 ejemplares.

El rasgo más característico de los asnos o burros son sus grandes orejas, que le servían para perder calor (estos animales vivían de forma salvaje en los desiertos). Sin embargo, no dejan de recordarnos mucho a los caballos. Como los caballos, los asnos tienen una bonita crin. La cabeza del asno es proporcionalmente mayor a la del caballo. Sin embargo, siempre existen excepciones, como el asno de Poitou, de origen francés, con su 1'5 m de altura a la cruz o el caballo de origen argentino Farabella con sus escasos 0'75 m de altura (el caballo más pequeño del mundo).

El colorido del pelaje del asno es gris ceniza, aunque existen variaciones. Así pues, también se pueden ver negro, como el burro catalán; completamente blanco, como el asno de Egipto, gris con una pequeña banda más oscura en la zona de la cruz conocida como cruz de San Andrés, como el asno de Provenza, etc.

Los asnos domésticos guardan un gran parecido con sus parientes salvajes, sin embargo, sus cascos son más anchos y cortos que los individuos salvajes. El asno doméstico es un animal pacífico y rudo, sin embargo, es poco resistente al frío y a la humedad.

Este mamífero tiene bien desarrollados los sentidos, sobre todo los del olfato y de la vista. Además, el asno tiene una gran memoria que le permite orientarse por zonas que durante algún momento de su vida recorrió.

El burro doméstico tiene la fama de ser un animal tozudo, pero esta equivocada interpretación de su carácter se debe a que es un animal muy cauto que nunca realizará una acción que le pueda resultar peligrosa.


¡Pobre burro!
Gloria Fuertes

El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.

¿qué culpa tiene el burro de ser burro?
En el pueblo del burro no hay escuela.
El burro se pasa la vida trabajando,
tirando de un carro,
sin pena ni gloria,
y los fines de semana
atado a la noria.

El burro no sabe leer,
pero tiene memoria.
El burro llega el último a la meta,
¡pero le cantan los poetas!

El burro duerme en cabaña de lona.
No llámar burro al burro,
llamarle "ayudante del hombre"
o llamarle persona.


Aunque puede parecer increíble, el tapir o, incluso, el rinoceronte son animales que están emparentados con el asno, ambos también son ungulados (mamíferos con los dedos acabados en pezuña). Sin embargo, existen muchos otros tipos de ungulados. La jirafa, el ciervo o el camello son animales ungulados, pero están más alejados del asno que los tapires y los rinocerontes. Todos ellos pertenecen al grupo de los artiodáctilos o ungulado con dedos impares, mientras que el asno es un perisodáctilo (tiene un número de dedos par).

El asno tiene la ventaja sobre el caballo de ser un animal más resistente a las enfermedades, lesiones, a la sequía, a demás de que tienen una esperanza superior (el asno puede superar los 40 años de vida, frente la treintena de años que llega a vivir un caballo bien cuidado). Por otra parte, el asno es ideal para transitar por caminos difíciles con zonas escarpadas y de mala conservación del pavimente gracias a su fuerza y, aunque no lo parezca, agilidad.

Por otra parte, la leche de burra parece ser que tiene propiedades medicinales, actuando como factor de protección del envejecimiento celular (gracias al retinol), lo que algunas industrias quieren aprovechar con el desarrollo de cosméticos elaborados a partir de los componentes de esta materia prima. Además, la leche de este mamífero es muy rica en nutrientes, como proteínas y vitaminas.

Otra característica muy favorable de este alimento es la compatibilidad con la leche humana (cuanto mayor compatibilidad existe los problemas de alergias se reducen y el aprovechamiento de sus componentes nutritivos es mayor). Francia es un país donde el consumo de esta leche tiene mucha importancia. No obstante, desde tiempos inmemoriales el ser humano ha tomado leche de burra, sobre todo en los pueblos mediterráneos.

Como la inmensa mayoría de ungulados, el asno es un animal herbívoro. Hierba, arbustos y hasta plantas espinosas llega a comer el asno salvaje. Como adaptación a la vida en el desierto, además de comer vegetales poco comestibles para la mayoría de especies animales, el asno aprovecha muy bien el agua de los alimentos.


El burro enfermo
Anónimo

A mi burro, a mi burro
le duele la cabeza;
el médico le ha puesto
una corbata negra.

A mi burro, a mi burro
le duele la garganta;
el médico le ha puesto
una corbata blanca.

A mi burro, a mi burro
le duelen las orejas;
el médico le ha puesto
una gorrita negra.

A mi burro, a mi burro
le duelen las pezuñas;
el médico le ha puesto
emplasto de lechugas.

A mi burro, a mi burro
le duele el corazón;
el médico le ha dado
jarabe de limón.

A mi burro, a mi burro
ya no le duele nada;
el médico le ha dado
jarabe de manzana.

El asno doméstico también es muy rústico en relación a su dieta y puede ser alimentado con cualquier materia vegetal, aunque, naturalmente, prefiere la hierba y el heno a los arbustos leñosos o los cardos.

No obstante, el burro si que presenta muchos miramientos con el agua de beber, hasta el punto de que existe una leyenda que dice que han habido asnos que han llegado a morirse de sed por negarse a beber de aguas que no eran suficientemente limpias para ellos (en cualquier caso, nosotros mismos también dudamos de la calidad del agua suministrada al pobre animal).

El asno doméstico se puede reproducir durante todo el año, a diferencia del salvaje que su periodo de cría se reduce a las estaciones húmedas.
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La gestación dura 12 meses, tiempo tras el cual la hembra pare una sola cría de 40 kg de peso. Permanece al lado de la madre, que lo amamanta durante unos 2 meses.
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Las crías estarán listas para reproducirse al cabo de unos 2 años tras su nacimiento, pero a la práctica se usan como animales reproductores cuando tienen una edad superior a los 3 años.

A pesar de todos los prejuicios que existen alrededor del burro y detrás de la apariencia de un animal rudo, en realidad, se esconde un animal bastante inteligente, muy paciente y sobre todo, resistente, capaz de aguantar las condiciones más duras de sequedad y calor.
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Estas virtudes se traducen en unas exigencias menores en cuanto a comida y cuidados, lo que le ha valido al asno el nombre de el caballo del pobre.