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águila imperial ibérica

El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una especie de águila propia del Paleártico pero cuya distribución se restringe al extremo occidental de la cuenca del Mediterráneo.
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Hasta no hace mucho se le consideraba una subespecie del águila imperial (Aquila heliaca), pero los estudios de ADN de ambas aves demostraron que estaban lo suficientemente separadas como para constituir cada una, una especie válida.
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El águila imperial ibérica es un ave muy amenazada, y en la actualidad se estima una población de entre 350 y 400 individuos

El águila
Luis Tamargo

Guerrero de ninguna parte,
soldado sin ejércitos.
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Tu casco de plumas se
vuelve cobre al caer la tarde.
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El cielo se tiñó de rojos,
naranjas y amarillos.
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El maestro de ceramistas
lo doró con soplo artesano.
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Mano sagrada que guarda
el aliento último de la tarde,
acaricia tus destellos.
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Batir de alas,
garra desprendida...
a la búsqueda de un nuevo sol.


El plumaje es pardo muy oscuro en todo el cuerpo, excepto en los hombros y la parte alta de las alas, de color blanco. La nuca es ligeramente más pálida que otras partes del cuerpo, y la cola más oscura, sin bandas claras o líneas blancas como en el águila imperial oriental.
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En el caso de los individuos subadultos, éstos son pardo-rojizos, sin diferencias de coloración, y no desarrollan el plumaje de los individuos maduros hasta los 5 años de edad, al mismo tiempo que la madurez sexual.
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El tamaño medio de los adultos es de entre 78 y 83 cm de altura, y 2,8 kg, si bien las hembras, más grandes que los machos, pueden llegar a los 3,5 kg. La envergadura alar varía entre los 1,8 y 2,1 m.

Viven unos 20 años de media, habiéndose documentado ejemplares de 27 años en el medio natural y de 41 en cautividad. Habita en alcornocales y encinares abiertos, con praderas en las cercanías, es decir, en la dehesa.

Al contrario que el águila imperial oriental de Eurasia y África oriental, la especie ibérica no emigra. Cada pareja defiende su zona de caza y reproducción (unas 2.000 hectáreas) durante todo el año.

El águila
Julio Serrano Castillejos

Regálame ¡oh! águila altiva
la cumbre de tus regios vuelos,
de tu ala la pluma sensitiva
de tu alma... inmarcesibles cielos.

Dadme tu altivez soñada
en himnos, en cadenas rotas,
en tu esplendidez alada.
en tus arpegios y en tus notas.

Quiero emprender el vuelo
desafiante a ignotas tierras,
hollar el enemigo suelo

y navegar en las remotas sierras
para estar como tú, en la bandera,
mirando el refulgente cielo.

El grueso de su alimentación lo constituyen los conejos, que cazan en solitario o en pareja. También depreda sobre liebres, palomas, cuervos y otras aves, y en menor medida zorros y pequeños roedores, y pueden alimentarse ocasionalmente de carroña.

El águila imperial ibérica es monógama. La época de celo se da de marzo a julio, durante el cual las águilas reacondicionan uno de los nidos que han usado durante años rotando de uno a otro. Estos nidos están situados en la copa de árboles como alcornoques o pinos. En las zonas de repoblación forestal se han habituado a nidificar sobre eucaliptos, a pesar de ser ésta una especie alóctona. Nidifican tanto en ramas altas como bajas.

La puesta típica consta de 4 a 5 huevos de 130 gramos de peso que se incuban durante 43 días. Es común el que se desarrollen hasta tres polluelos, aunque esta tendencia ha disminuido en los últimos años debido al uso de pesticidas, que aumentan el número de huevos infértiles.
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Si el año es malo y hay poca comida, el pollo mayor la acapara y es el único que sobrevive; no obstante, se puede decir que el águila imperial ibérica no practica el cainismo. Cuando necesitan ir en busca de comida, los padres cubren los huevos o polluelos con hojas y ramas para evitar que sean descubiertos por los depredadores,[cita requerida] algo que a veces no es suficiente, terminando con alguno de los pollos capturado por un águila real o, en el caso de los nidos bajos, incluso un zorro u otro carnívoro de tamaño medio
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El águila
JFuentes

El águila vuela sola,
reina del cielo.
¡Cuánta hermosura hay en sus alas,
Cuánta grandeza hay en su vuelo¡
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Quisiera volar contigo
y marcharme muy lejos,
donde nacen las estrellas,
Meciéndome en el viento.
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El águila vuela sola,
reina del cielo,
Mientras la contemplo quedo,
Llevándose mis deseos.

Los jóvenes abandonan el nido entre 65 y 78 días después de nacer, pero continúan viviendo en las inmediaciones y siendo alimentados por los padres durante 4 meses. Pasado este tiempo, se independizan y emprenden una vida nómada.
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Cuando alcanzan la madurez sexual suelen visitar los límites de los territorios de parejas sedentarias a la búsqueda de algún individuo de sexo contrario "soltero" o "viudo". Los jóvenes nómadas son frecuentemente atacados por las parejas de adultos en cuyos territorios se han adentrado.
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En España se han censado 194 parejas reproductoras en 2004 y recientemente dos parejas han recolonizado Portugal. Los contingentes de la especie han mantenido una tendencia de crecimiento positiva desde 1974, fecha del primer censo, hasta la actualidad . Parte de este cambio al alza en el número de individuos podría estar ligado a un mayor esfuerzo de prospección durante la última década .

Entre las principales causas de amenaza destacan la mortalidad por venenos, electrocución y persecución humana directa, la escasez de conejo Oryctolagus cuniculus -su principal presa-, deterioro y fragmentación del hábitat, contaminación y enfermedades.

El águila
Antonio Gala

Arrebátame, amor, águila esquiva...

Arrebátame, amor, águila esquiva,
mátame a desgarrón y a dentellada,
que tengo ya la queja amordazada
y entre tus garras la intención cautiva.

No finjas más, no ocultes la excesiva
hambre de mí que te arde en la mirada.
No gires más la faz desmemoriada
y muerde de una vez la carne viva.

Batir tu vuelo siento impenetrable,
en retirada siempre y al acecho.
Tu sed eterna y ágil desafío.

Pues que eres al olvido invulnerable,
vulnérame ya, amor, deshazme el pecho
y anida en él, demonio y ángel mío.
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Todavía a comienzos del siglo XX, el águila imperial ibérica era un animal muy abundante en gran parte de su zona de distribución, pero en las últimas décadas su número ha descendido en picado. La población de Marruecos se considera extinta.

Desde 1991 se observa una acusada desproporción de sexos en la población del entorno de Doñana, donde un 70 % de los pollos nacidos son machos. En 2005, el CSIC puso en marcha un plan para intentar aumentar el número de hembras y resolver este problema.

Aunque todavía sigue en peligro, la atención del gobierno español ha conseguido que a pesar de todos los impedimentos, la población de este símbolo de la fauna ibérica se haya duplicado desde principios de años 90. En la actualidad existe un plan de recuperación de las especie a nivel nacional y algunas de las comunidades autónomas que albergan al ave también han desarrollado sus propios planes de conservación.